
Del otro lado, los concejales que impulsan el proyecto defienden que la ciudad, con más de 40 mil habitantes, necesita modernizarse, ordenar lo que ya sucede en la práctica y brindar seguridad jurídica tanto a usuarios como a choferes. Porque, aunque parezca paradoja, Uber y Didi ya operan diariamente, de manera irregular, realizando viajes entre Salta y Rosario de Lerma.
Los remiseros aseguran haber sido excluidos del debate y advierten que la llegada legal de estas plataformas los dejaría sin trabajo. “Los precios, el cupo y las reglas las van a fijar ellos… no la ciudad”, reclamaron. También remarcaron que, a diferencia del servicio tradicional, las aplicaciones no respetan los valores fijados por audiencia pública ni los acuerdos con el Concejo.
El autor del proyecto, el concejal Matías Cruz, defendió la iniciativa señalando que busca justamente “ordenar lo que ya existe, mejorar el servicio y dar garantías a todos”. Aseguró además que ningún taxista quedará fuera, quienes cumplan los requisitos podrán sumar su unidad a las plataformas digitales y ampliar sus ingresos.
“Queremos que trabajen con reglas claras. Esto no les quita trabajo; les abre oportunidades”, afirmó, y adelantó que la norma prevé sanciones para taxis que rechacen viajes y para aquellos que no quieran trasladar sillas de ruedas, quejas recurrentes de vecinos. El expediente seguirá en comisión. Pero más allá de lo legislativo, la discusión y la tensión de este miércoles expuso algo más profundo, Rosario de Lerma sigue atrapado entre dos mundos, el que se resiste al cambio y el que exige avanzar. Y las plataformas digitales de transporte, para muchos, no son solo una aplicación, son el símbolo de una batalla cultural, económica y laboral que recién empieza.
Valle de Lerma Hoy
