
Salta cerró el último año con una tasa superior a los 10.000 hechos delictivos por cada 100.000 habitantes, una cifra que ubica a la provincia entre las más afectadas del país. Ese escenario repercute de manera directa en las ciudades y pueblos del Valle de Lerma, donde la inseguridad golpea de distintas formas y obliga a reforzar operativos policiales casi a diario.
En Rosario de Lerma, uno de los centros urbanos más importantes del valle, la desarticulación de una banda dedicada al robo y al microtráfico, es otro de los delitos que expone la profundidad del problema. A esto se suman denuncias de amenazas, violencia intrafamiliar y robos que mantienen inquieta a la comunidad.
El Carril también quedó en escena tras un caso de abuso sexual agravado que derivó en condenas de hasta catorce años, un hecho que evidenció la vulnerabilidad de esta localidad pequeña. Chicoana, pese a su imagen histórica de pueblo “sereno”, registra cada vez más intervenciones policiales por robos, daños y conflictos vecinales.
En Cerrillos, el panorama tampoco es alentador. En los últimos meses se acumularon hechos de violencia, reclamos vecinales y pedidos urgentes de mayor presencia policial, especialmente en barrios periféricos donde la inseguridad se volvió parte de la rutina diaria.
Campo Quijano, por su parte, no solo viene de enfrentar situaciones de violencia y robos, sino que además sufrió recientemente episodios de tensión tras una seguidilla de siniestros viales y hechos policiales que despertaron preocupación en la comunidad.
Y La Merced, aunque suele aparecer en el discurso público como uno de los lugares más “tranquilos”, también muestra señales de alerta: disturbios, robos menores, conflictos juveniles y la necesidad constante de refuerzos en los operativos de Protección Ciudadana.
Lo que queda en claro es que los delitos no se concentran en un solo municipio, sino que atraviesan todo el Valle de Lerma. Los operativos de “Protección Ciudadana” se repiten en cada una de estas localidades, un indicio de que el problema es generalizado y no puntual. En este contexto, especialistas y vecinos coinciden: ninguna de estas ciudades y pueblos puede catalogarse como plenamente segura. Todas comparten patrones similares, con intensidad variable según el barrio o la zona, pero bajo una misma preocupación creciente.
Valle de Lerma Hoy
