
“Voy a defender a rajatabla a los salteños de la motosierra de Milei”, sentenció ante mercedeños y vallistos que lo recibieron. La frase, más allá de su contundencia, revela la estrategia del exmandatario, presentarse como el contrapeso de un centralismo que amenaza con dejar a provincias como Salta a la intemperie.

En el Club Deportivo La Merced, Urtubey apeló al ejemplo local, un espacio construido a pulmón, con esfuerzo compartido y un fuerte sentido comunitario. No es casual que haya elegido ese escenario. Allí buscó mostrar que el federalismo que pregona no es un eslogan, sino un modo de vida que se expresa en pequeñas comunidades que sobreviven sin esperar migajas de Buenos Aires.
Su paso por el Concejo Deliberante de La Merced reforzó la apuesta. Entre ediles de distintos colores políticos insistió en la necesidad de unirse “para frenar el daño que el gobierno de Milei le está haciendo a la provincia y al país” y en tiempos donde la fragmentación es la norma, el llamado a la unidad suena atractivo. Lo cierto es que su presencia en La Merced no fue un gesto menor, fue un mensaje político hacia adentro y hacia afuera del Valle de Lerma.
A los dirigentes locales, les recordó que sigue siendo un actor con peso. A los salteños, les prometió que no se quedará de brazos cruzados ante la motosierra presidencial. El desafío, sin embargo, es mayor, convencer a una sociedad cansada de promesas de que esta vez la defensa del federalismo se traducirá en hechos concretos.
Valle de Lerma Hoy
