
“Es una total vergüenza lo que hacen los chóferes de SAETA. Casi dos cuadras con el nene en la puerta, con la mitad del cuerpo afuera. Menos mal que mi hermano pudo sacar fotos y filmar la patente del colectivo”, denunció la vecina.
El hecho no es aislado. Padres y vecinos aseguran que este tipo de situaciones son cotidianas, especialmente en los horarios de ingreso y salida escolar. Los colectivos que cubren el Valle de Lerma no dan abasto, y no se trata de un problema siquiera de comodidad; ya que decenas de estudiantes y trabajadores se ven obligados a subir igual, incluso si ya no hay espacio disponible.
La imagen de niños y adolescentes viajando apretados, de pie, en los estribos, o incluso con puertas abiertas, se ha vuelto tristemente común. “Se entiende que los choferes van apurados, que están bajo presión. Pero están llevando personas, ¡niños! No puede ser que esta situación siga repitiéndose sin consecuencias”, agrega la denunciante. Las preguntas son simples ¿Quién controla? ¿Quién responde?
Valle de Lerma Hoy
