
El vecino de El Carril, de 55 años, asistió el domingo junto a unos amigos al tradicional Festival del Tamal, en Chicoana. Al finalizar la jornada, mientras cargaban su silla de ruedas en el vehículo para regresar a casa, la mochila quedó accidentalmente sobre la calle Adolfo Güemes, en una de las esquinas donde habían estacionado. Cuando advirtieron el olvido ya se encontraban de regreso en El Carril y, tras el intenso tránsito para salir del festival, comprendieron que sería muy difícil encontrarla en el mismo lugar.
“La mochila no tiene mucho valor, pero el poncho sí. Era de mis padres, fue un regalo de ellos y es el recuerdo más importante que me dejaron. Daría cualquier cosa por recuperarlo”, expresó con emoción en diálogo con Valle de Lerma Hoy.
Francisco convive con movilidad reducida, pero eso nunca le impidió seguir adelante. Actualmente cursa el BSPA, decidido a cumplir el sueño de terminar sus estudios. Esa misma mochila que extravió también lo acompaña cada día a clases y en su trabajo como vendedor ambulante, actividad con la que se gana la vida ofreciendo llaveros, billeteras y carteras de cuero confeccionadas por sus sobrinas, además de otros productos de catálogo.
Hoy, sin embargo, nada de eso ocupa el primer lugar en sus preocupaciones. Lo único que anhela es volver a abrazar ese poncho que durante años lo hizo sentir cerca de sus padres y que conserva como un tesoro. Por eso, Francisco apela al corazón de quien haya encontrado la mochila negra o el poncho. Está convencido de que aún existen personas solidarias capaces de comprender que algunas cosas no tienen precio porque guardan toda una vida de recuerdos.
Quien pueda aportar información o devolver el poncho puede comunicarse al 387 210-0662. Un simple gesto de honestidad puede devolverle mucho más que una prenda: puede devolverle una parte de su historia y de los afectos que lo acompañan cada día.
Valle de Lerma Hoy
