
A diferencia de estos, los termos de calidad alimentaria se fabrican con acero inoxidable de la serie 300, que contiene níquel, un componente más costoso pero seguro, ya que no libera partículas al entrar en contacto con líquidos a altas temperaturas. Lo más preocupante radica en el posible desprendimiento de metales en contacto con el agua caliente, lo que podría afectar la salud de quienes los utilizan a diario. En un país donde cerca del 80% de la población consume mate, el impacto potencial no es menor.
“Uno de cada cuatro argentinos podría estar tomando mate con un termo que no es seguro”, advirtió Nadler, al tiempo que señaló que muchos de estos productos ingresan sin controles sanitarios y, en algunos casos, incluso con marcas falsificadas. El fenómeno también genera interrogantes en torno al volumen de importación: según datos del sector, en Bolivia se habrían incorporado millones de termos en un mercado donde el consumo de mate no es masivo, lo que refuerza la sospecha de que parte de estos productos terminan en Argentina.
Valle de Lerma Hoy
