
Un grupo de convencionales, encabezados por Juan Domingo “Lamparita” Córdoba, impulsa un presupuesto cercano a los 44 millones de pesos para apenas tres meses de trabajo. La convención sesionará dos veces por semana, lo que equivale a solo 24 jornadas. De aprobarse este monto, cada sesión costaría a los vecinos 1,8 millones de pesos.
El documento filtrado revela una lista de requerimientos que incluye sueldos para asesores y secretarios privados, computadoras e impresoras nuevas, pese a que el municipio ya dispone de equipamiento; celulares, alquiler de oficinas, refrigerios y hasta la impresión de cientos de ejemplares de la Carta Orgánica. Más que un plan de trabajo, parece un catálogo de privilegios.

El intendente Sergio Ramos fue tajante. “El espíritu de la Convención es la austeridad. Destinar semejante suma es una falta de respeto a la comunidad”. Ramos recordó que en otros municipios de la provincia las convenciones se realizan sin cobrar honorarios, y acusó a Córdoba de querer “recuperar los espacios de negocio que perdió cuando se terminaron los gastos protocolares y la llamada fiesta interna”. Córdoba, por su parte, se ampara en el artículo 146 de la Carta Orgánica, que equipara la dieta de los convencionales a la de los concejales. Su postura ya había encendido el debate en agosto pasado y hoy amenaza con instalar un precedente de gasto desmedido en todo el Valle de Lerma.
El próximo 11 de septiembre se constituirá la comisión reglamentaria y habrá 120 días para redactar la nueva Carta Orgánica. Mientras tanto, los vecinos observan con indignación cómo lo que debía ser un gesto democrático corre el riesgo de transformarse en un despilfarro político.
Valle de Lerma Hoy
