
Lo que para muchos debía ser un barrio residencial, hoy convive con el paso constante de vehículos de gran porte, que generan polvo, tierra y ruidos molestos a toda hora. Pero la preocupación va más allá de las molestias cotidianas, los habitantes denuncian agrietamiento en las casas y daños en la vía pública ya que la zona no está diseñada para soportar este tipo de tránsito pesado.
El temor mayor, sin embargo, es la incertidumbre sobre el contenido de los tanques de los camiones. La barriada que debía ser un lugar de descanso y recreación vive hoy entre la preocupación, la bronca y la incertidumbre.
Valle de Lerma Hoy
