
El procedimiento se inició a partir de una alerta ciudadana que advertía sobre la presunta comercialización de estas aves. Con esa información, los efectivos localizaron el vehículo, detuvieron su marcha y, durante la inspección, constataron que transportaba los 30 ejemplares. Sin embargo, detrás del operativo quedaron varios interrogantes que la información policial aún no puede responder: ¿de dónde provenían las codornices y hacia dónde iban? ¿Habían sido capturadas o provenían de un criadero? ¿Eran transportadas para su reproducción, para producir huevos o tenían como destino el consumo de su carne?
No son preguntas menores. La cría de codornices constituye una actividad productiva y puede estar orientada tanto a la obtención de huevos como de carne, además de la reproducción y comercialización de ejemplares. Por eso, determinar el origen de las aves y las condiciones en las que eran trasladadas resulta clave para comprender qué había realmente detrás de este cargamento que circulaba por la ruta 68.
Por el momento, la Policía no informó públicamente cuál era el punto de origen de las aves, su destino final ni si existía algún criadero involucrado. Tampoco se precisó si se trataba de ejemplares provenientes de una explotación productiva o cuál era concretamente el objetivo de su comercialización. Como consecuencia del procedimiento, una mujer de 32 años fue infraccionada conforme al artículo 91 de la Ley Provincial 7.914. Las 30 codornices fueron retiradas del vehículo y trasladadas hasta la Estación de Fauna Autóctona, donde quedaron bajo resguardo y a disposición de las autoridades competentes.
Ahora será la intervención de las autoridades la que permita establecer qué historia había detrás de esas 30 codornices encontradas en pleno viaje por el Valle de Lerma: su procedencia, quién las había criado o capturado y, fundamentalmente, cuál iba a ser su destino. El procedimiento estuvo a cargo del Departamento Policía Rural y Ambiental, con intervención de la Unidad Fiscal Contravencional.
Valle de Lerma Hoy
