
La situación se agravó drásticamente durante las últimas horas debido a la presencia de un fuerte viento norte, con características similares al viento zonda. Las ráfagas reavivaron focos que permanecían ocultos bajo tierra, en raíces ubicadas entre 70 centímetros y un metro de profundidad, provocando una rápida expansión del fuego. Según datos difundidos desde el operativo, las llamas llegaron a propagarse a una velocidad estimada de entre 50 y 60 metros en apenas segundos, superando la capacidad de contención inicial. El humo invadió amplios sectores de la Ruta 68, obligando a interrumpir parcialmente la circulación vehicular por cuestiones de seguridad.
La preocupación también alcanzó a las poblaciones cercanas. El comisario Sánchez Rosado informó que el frente ígneo llegó a ubicarse a aproximadamente un kilómetro y medio de Nueva Esperanza y de algunos barrios de Cafayate, lo que obligó a concentrar recursos para evitar que el fuego alcanzara zonas habitadas.
El impacto ecológico es devastador. Desde el cuartel de bomberos señalaron que el incendio consumió cerca de 120 hectáreas y que las pérdidas en el bosque nativo remanente serían prácticamente totales. Las estimaciones más preocupantes indican que apenas quedaría en pie el 1% de la masa forestal existente en el sector afectado.
A este escenario se suma una denuncia penal presentada por vecinos y autoridades locales, quienes sostienen que existen indicios de que el incendio habría sido provocado de manera intencional. La presentación fue realizada ante la Fiscalía y busca determinar responsabilidades por un siniestro que ya demandó más de 600 millones de pesos en recursos para su combate.
Valle de Lerma Hoy
