
“Ya no te roban una vaca, se llevan de a diez o veinte”, relató Ariel Rivera a El Tribuno, quien junto a su padre, Dionisio, sostiene la actividad ganadera como único sustento. Según denuncian, los animales son sustraídos en zonas de difícil acceso y luego trasladados por senderos de montaña hasta puntos cercanos a la ruta 51, donde serían cargados en camiones. La falta de controles efectivos alimenta la sospecha de “zonas liberadas”.
La situación empeoró en las últimas semanas con más robos, mientras que las denuncias realizadas no han tenido respuestas concretas por parte de la Justicia. y son los propios damnificados quienes deben salir a recorrer los cerros en busca de sus animales, armados con lazos y herramientas rurales. “Tenemos que hacer nosotros el trabajo. Si los encontramos, ya saben lo que les espera”, advirtieron.
Valle de Lerma Hoy
