
En las últimas horas, un vecino de la zona lo resumió con humor y algo de resignación: “A los chicos no se les caen los dientes por los caramelos… se les caen por el camino”. La frase, refleja el hartazgo de quienes todos los días deben atravesar pozos, piedras y sacudones para ir a trabajar, estudiar o simplemente llegar al pueblo.
El problema no afecta solo a productores o camionetas preparadas para el campo. Los más perjudicados son los vecinos con autos comunes, motos o quienes dependen del transporte municipal “El Chicoanista”, que conecta Bellavista y El Mollar con Chicoana.
Paradójicamente, tal como apunta los vecinos, mantener los caminos también significa cuidar las propias unidades del servicio público que circulan a diario por esas mismas rutas, que son responsabilidad del municipio. Mientras tanto, en la práctica, los vecinos sienten que cada viaje es una mezcla de rally, paciencia… y rezar para que el vehículo llegue entero.
Valle de Lerma Hoy
