
Lejos de tratarse de un animal en situación de calle, Hércules tenía dueños, quienes ya habían sido advertidos tiempo atrás sobre su estado de salud. Existían incluso pruebas y mensajes de WhatsApp donde proteccionistas y vecinos solicitaban que se hicieran cargo del tratamiento que el animal necesitaba con urgencia. Nada de eso ocurrió. La omisión, el abandono y la falta total de empatía permitieron que la lesión avanzara hasta ser invadida por gusanos, agravada por el calor y la desidia.
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Valle de Lerma Hoy
