Chicoana pone límites al autobombo político: los camiones de basura y otros bienes municipales no necesitan hacer campaña

La nueva Carta Municipal de Chicoana prohíbe utilizar bienes públicos para promocionar la imagen de los funcionarios o identificar una gestión. Una regla que parece obvia, pero que en otros municipios del Valle de Lerma todavía merece ser recordada: los recursos de los vecinos no son carteles publicitarios para políticos.

En política, algunos parecen convencidos de que gobernar también significa asegurarse de que el apellido no pase inadvertido. Si para eso hay que estamparlo en un vehículo municipal, una máquina o un camión recolector de residuos, la creatividad oficial encuentra dónde expresarse.

Chicoana acaba de poner un límite. La nueva Carta Municipal, aprobada mediante la Ley Provincial 8556, prohíbe colocar nombres, fotografías, símbolos o leyendas que promocionen personalmente a los funcionarios o identifiquen una gestión en los bienes municipales. La norma fue publicada el 16 de octubre. La disposición abre una pregunta incómoda para otros municipios del Valle de Lerma: ¿desde cuándo un bien pagado por los vecinos tiene que funcionar como vidriera del intendente de turno?

Un camión recolector tiene una tarea bastante menos glamorosa, pero mucho más útil: retirar la basura de las calles. No necesita convertirse en una pieza de propaganda ambulante ni llevar la firma política de quien administra el municipio. Lo mismo ocurre con las máquinas, los vehículos oficiales y el equipamiento público. No son propiedad del intendente, ni de su partido, ni de su espacio político. Son bienes municipales, sostenidos con recursos que pertenecen a toda la comunidad.

Por supuesto, cada gestión tiene derecho a informar qué obras realiza y qué servicios presta. Lo que no debería hacer es confundir la comunicación institucional con la promoción personal. Una cosa es decirle al vecino quién presta el servicio; otra, bastante diferente, es aprovechar cada vehículo público para recordar quién gobierna.

En definitiva, los intendentes pasan, los municipios quedan y los camiones siguen juntando basura. Lo razonable sería que también dejaran de cargar con el autobombo político. Chicoana puso una regla por escrito. Ahora la pregunta es cuántos municipios del Valle de Lerma están dispuestos a entender que gobernar no es lo mismo que hacer campaña con los bienes públicos.

Valle de Lerma Hoy

Nuestro Canal en YouTube
error: ¡El contenido está protegido!