
En el interior profundo de Salta, donde las distancias y la geografía muchas veces representan desafíos para acceder a distintas oportunidades educativas, también nacen historias que demuestran que la educación puede encontrar caminos incluso en los lugares más inesperados.
En la comunidad de Cerro Negro del Tirao, en la Quebrada del Toro, un grupo de docentes y estudiantes lleva adelante una propuesta que busca fortalecer el aprendizaje de los niños y, al mismo tiempo, devolverle a la comunidad parte de todo lo que la escuela les brindó. Se trata del proyecto “Pintando futuro, escribiendo mejor”, impulsado por Luján Tapia, docente de Nivel Inicial, junto a otras profesoras y con la participación de Felicidad Cruz, estudiante de Análisis de Sistemas. Lo particular de esta iniciativa es que quienes hoy trabajan para mejorar las herramientas educativas de los chicos también fueron alumnas de esa misma escuela.
La propuesta nació a partir de una problemática detectada por la comunidad educativa: las dificultades que presentan algunos niños, especialmente en los primeros años de escolaridad, para incorporar determinadas reglas ortográficas y fortalecer sus procesos de lectura y escritura.
Con el acompañamiento de la directora Berta Jerónimo y el trabajo conjunto de las docentes, surgió entonces una idea sencilla, pero con un enorme valor pedagógico: convertir el camino que une la escuela con el playón deportivo en un aula al aire libre. Así, el sendero cotidiano comenzó a transformarse.
A lo largo del recorrido fueron apareciendo palabras, reglas ortográficas, dibujos y juegos, todos realizados de manera artesanal y pensados para que los niños puedan aprender mientras caminan, juegan y comparten. La propuesta busca que el aprendizaje de la lectura y la escritura deje de estar limitado a las paredes del aula y pueda formar parte también de los espacios que los chicos transitan todos los días.
Pero detrás de este proyecto hay una historia todavía más profunda. Luján Tapia y Felicidad Cruz conocen de primera mano lo que significa estudiar en una escuela de la Quebrada del Toro y luego continuar una trayectoria educativa fuera de la comunidad. Su historia representa justamente uno de los grandes desafíos de las comunidades rurales: que los niños puedan completar no solamente la escuela primaria, sino también avanzar hacia el nivel secundario, terciario y universitario, y que luego tengan la posibilidad de regresar y desarrollarse en sus propios lugares de origen. Por eso, el proyecto no solamente apunta a mejorar la ortografía. También transmite un mensaje: se puede estudiar, crecer profesionalmente y volver a la comunidad para aportar los conocimientos adquiridos.
Valle de Lerma Hoy

