
Pastor de numerosas comunidades a lo largo de la provincia, el padre Rivadeneira supo ganarse el cariño y la admiración de quienes lo conocieron. Su palabra sencilla, cercana y profundamente humana acompañó durante años a familias enteras en momentos de alegría, pero también en los instantes más difíciles de la vida.
Quienes compartieron su camino pastoral recuerdan su permanente entrega, su amor incondicional a Cristo y su capacidad de tender la mano a quien más lo necesitaba. Con gestos simples y una sonrisa franca, construyó una relación entrañable con su comunidad, que hoy lo despide con lágrimas, gratitud y oración.
También era conocido por su personalidad cálida y auténtica. Amante de las charlas sinceras y de los sermones que hablaban de la vida cotidiana, el sacerdote encontraba siempre la forma de acercar el Evangelio a la realidad de la gente. Entre sus pasiones más terrenales, muchos recuerdan con cariño su incondicional amor por River Plate, rasgo que solía mencionar con simpatía en conversaciones y encuentros con fieles.
Sus restos son velados en la Capilla Señor y Virgen del Milagro del Departamento Central de Policía, ubicada en Santiago del Estero 750, en la ciudad de Salta, donde familiares, amigos y fieles se acercan para despedirlo y elevar una oración por su eterno descanso.
Valle de Lerma Hoy
