“Me voy en el 2027” Ivetich proyecta su salida y en el entorno se miden el saco

En la apertura de sesiones ordinarias 2026 del Concejo Deliberante de Chicoana, el intendente Esteban Ivetich volvió a hacer algo que ya no sorprende, pero sí llama la atención: despedirse antes de tiempo.

Como marca la ley, encabezó el acto institucional y brindó su mensaje anual ante ediles y vecinos. El eje elegido para el cierre no fue una obra, ni un anuncio rimbombante, sino una frase con aroma a legado: aseguró que dejará “un municipio equilibrado, con superávit y sin deudas”, y que el 10 de diciembre de 2027 el próximo gobierno podrá “empezar a tomar sus propias decisiones” sin cargar con pasivos de 10 o 15 años.

El mensaje, prolijo en lo administrativo, fue políticamente más profundo de lo que aparenta. Porque no es la primera vez que Ivetich habla en clave de final de ciclo. Y cuando un jefe comunal insiste en que se va, aunque todavía falte, no solo ordena la transición hacia afuera: también mueve el tablero hacia adentro.

Mientras pronunciaba la frase, más de uno en su equipo no pudo disimular una sonrisa expectante. En política, las sonrisas anticipadas suelen decir más que los discursos. Porque si el “rey” anuncia que se va, el problema no es la sucesión formal, sino la carrera silenciosa que empieza detrás del trono.

Anticipar la salida puede ser un gesto de institucionalidad. Pero también puede abrir tensiones internas, acelerar posicionamientos y despertar ambiciones dormidas. En Chicoana, el saco del poder hace años que le cabe a Ivetich. El interrogante es qué pasa cuando quien lo usa empieza a mostrar que, algún día, lo colgará. En territorios chicos, donde la política se vive puerta a puerta, anunciar la despedida puede ser tan estratégico como riesgoso. Porque en el juego del poder, decir “me voy” nunca es inocente. Y repetirlo, mucho menos.

Valle de Lerma Hoy

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