
Dentro había 11 kilos con 610 gramos de cannabis listos para su fraccionamiento y venta. Una cifra que, traducida en dosis, impacta aún más: 46 mil unidades en un pueblo pequeño, donde todos se conocen y donde el consumo problemático empieza a mostrarse sin disimulo.

El dato que más inquieta no es solo la cantidad, sino la ausencia de detenidos. Nadie fue arrestado. La droga estaba allí, pero los responsables no. Y por supuesto con esto las preguntas se multiplican. ¿Era un negocio local que aprovechaba el movimiento turístico? ¿Un distribuidor llegado desde otra zona? ¿O parte de una red que opera en todo el Valle de Lerma? La magnitud del cargamento sugiere algo más que venta minorista.
Hace tiempo que se advierte que el narcotráfico ya no es exclusivo de las grandes ciudades como Salta. En localidades como Chicoana, el problema parece avanzar silenciosamente, con volúmenes que hablan de escala y organización. La pregunta de fondo es inevitable: ¿cómo ingresó a Chicoana semejante cantidad de droga sin que nadie lo advirtiera? Mientras no haya respuestas claras, el hallazgo no será un procedimiento exitoso, sino la evidencia de un fenómeno que crece y que exige más que comunicados: exige decisiones y controles reales de parte de todas las autoridades de Chicoana.
Valle de Lerma Hoy
