
Hace nueve años, cómo si se tratase de una jugada cruel del destino Natalia se enteraba de la muerte de su hermanita, y su dolor quedaba grabado en fotografías. Brutalmente este martes, Natalia Cruz fue asesinada por su expareja, Orlando Serapio, en otro caso de femicidio. La violencia repitió la escena más temida: otra joven mujer muerta, la misma familia destrozada.

Irene Martínez perdió a sus dos hijas en menos de una década. Amancio Vázquez, padre de Amira y padrastro de Natalia, también. Una familia ensamblada que tuvo que atravesar dos veces el mismo infierno. Mientras el dolor vuelve a ocuparlo todo, el presunto femicida permanece prófugo. A casi 48 horas del crimen, no hay pistas firmes sobre su paradero. La incertidumbre se suma a la angustia.
En la sala velatoria de Campo Quijano, la familia espera el cuerpo de Natalia para despedirla. Buscan darle descanso. Aunque el descanso, para ellos, parece imposible. Dos hermanas asesinadas por sus parejas. Dos femicidios en la misma familia.
Valle de Lerma Hoy
