
La denunciante, madre de la expareja de la acusada, manifestó que la mañana del 9 de julio pasado, mientras dormía, sintió que golpeaban la puerta. Al levantarse, vio a su hijo afuera, manteniendo una discusión con la acusada. Ante la situación, intervino y logró que su hijo ingresara a la vivienda.
Minutos después, la acusada regresó al lugar y volvió a golpear la puerta, profiriendo amenazas. Al no lograr ingresar, arrojó piedras y provocó la rotura de los vidrios de dos ventanas. La denunciante manifestó que la mujer se encontraba bajo los efectos del alcohol y de sustancias estupefacientes, y que se trataba del cuarto episodio de similares características.
Tras la denuncia, el Juzgado de Garantías 8 dispuso medidas cautelares, de las que fue debidamente notificada la acusada. Sin embargo, meses más tarde, la mañana del 2 de diciembre, se registró un nuevo hecho, denunciado por la hermana de la expareja de la acusada.
Según su declaración, la mujer se presentó en el domicilio y comenzó a golpear la reja y la ventana con un palo, mientras amenazaba con ingresar. Ante la negativa, rompió el vidrio de la ventana y continuó con insultos y amenazas desde el exterior, mientras la denunciante daba aviso al Servicio de Emergencias 911. Por su parte, la expareja de la acusada, declaró que la mujer portaba una pequeña sierra con la que se había autolesionado, al tiempo que lo amenazaba. La jueza Ada Zunino, luego de recibir la confesión de la acusada, la condenó a la pena de siete meses de prisión, de cumplimiento efectivo y la declaró reincidente por primera vez.
Valle de Lerma Hoy
