Todos buscan el voto joven, pero se olvidan el que define, el voto de los “viejitos piolas”

El próximo 11 de mayo, la provincia vivirá una jornada electoral importante, y con ella, el Valle de Lerma será uno de los escenarios más observados. Sin embargo, la contienda no terminará ese día. El 12 de mayo marcará el inicio de una nueva etapa política: una carrera hacia la reinvención de gestiones municipales y legislativas que se extenderá hasta fin de año.

Este nuevo ciclo será, sin dudas, un espacio para el balance. Los vecinos comenzarán a exigir explicaciones a los actuales funcionarios y candidatos: qué hicieron, qué podrían haber hecho y qué prometen hacer de cara al futuro. Muchos candidatos aún desconocen la verdadera composición y el ánimo del electorado, lo cual puede convertirse en un factor determinante.

Uno de los sectores más volátiles y, al mismo tiempo, decisivos es el electorado joven. Representa aproximadamente el 30% del padrón y se comporta como un péndulo, oscilando entre opciones según el contexto, la simpatía hacia figuras, y las emociones del momento. A este grupo se suma otro segmento creciente y difícil de captar: el voto femenino, cada vez más crítico y exigente, menos susceptible al marketing político superficial.

Frente a este panorama, los candidatos del Valle de Lerma deberán redoblar esfuerzos. No alcanzará con propuestas mediáticas ni con discursos vacíos. Asimismo, no hay que perder de vista al llamado “voto duro”, ese electorado tradicional —madres, padres, abuelos— que muchas veces ya tiene su decisión tomada y que sigue siendo un actor clave en cada elección.

Lo que está en juego no es menor. Las elecciones de mayo no solo definirán legisladores y autoridades municipales, sino que también delinearán el mapa político de cara a los comicios nacionales de fin de año. Y lo que es más, podrían sentar las bases para proyectos más ambiciosos que miran hacia 2027.

Valle de Lerma Hoy

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