
En Rosario de Lerma, un perro callejero, ahora conocido como “Romel”, llegó asustado durante los corsos del carnaval en enero pasado y se refugió en la casa de una vecina, María, quien, con buen corazón, decidió darle un plato de comida y cobijo por una noche. Lo que ella no imaginó es que el perro no solo se quedaría, sino que instauraría un auténtico “régimen de terror” en la zona.
“Romel” nunca se fue. No solo hizo de la casa de María su hogar, sino que se convirtió en un “inquilino usurpador“, marcando su territorio con dientes en lugar de ladridos. Al principio, parecía un simple caso de un perro en busca de refugio, pero pronto su comportamiento agresivo desató el caos: mordió al menos a tres vecinos, atacó a ciclistas y hasta agredió a la misma mujer que lo alimentó.
Valle de Lerma Hoy
