“Los jóvenes vienen a trabajar, pero algunos se drogan, y los tenemos que echar”

En la construcción, el campo y algunas actividades municipales, empleadores y contratistas advierten sobre ausencias reiteradas, contrataciones que duran pocos días y dificultades para conseguir trabajadores que sostengan una rutina laboral. Detrás de esos testimonios aparece un problema más profundo: las adicciones, la falta de formación y la creciente dificultad para insertarse y permanecer en un empleo.

“Los jóvenes vienen a trabajar, pero algunos se drogan y los tenemos que echar”. La frase es cruda, incómoda y difícil de ignorar. No describe a toda una generación, pero sí refleja la preocupación que algunos empleadores dicen enfrentar en distintos sectores productivos del Valle de Lerma. La advertencia surge de lugares donde todavía existe una posibilidad concreta de conseguir trabajo: las obras de construcción, las fincas tabacaleras y otras actividades rurales. También aparece en conversaciones vinculadas con las contrataciones municipales. En esos ámbitos, conseguir personal y lograr que permanezca en el puesto se convirtió, según distintos testimonios, en una dificultad cada vez más frecuente. Valle de Lerma Hoy

El problema tiene una particularidad. Mientras muchas familias necesitan ingresos y los jóvenes reclaman oportunidades, algunos contratistas aseguran que no consiguen cubrir de manera sostenida determinados puestos. La paradoja es evidente, ya que hay necesidad de trabajo, pero también obstáculos para mantener una relación laboral.

Los lunes que se convierten en ausencias

En una obra vinculada con la construcción de la autopista del Valle de Lerma, donde la empresa incorpora personal de la zona, un capataz describió una situación que, según afirmó, se repite entre algunos de los trabajadores contratados. Las ausencias después del fin de semana y las dificultades para retomar las tareas generan complicaciones en la organización de los equipos. El responsable de la obra sostuvo a Valle de Lerma Hoy, que algunos trabajadores no regresan los lunes y que, en determinados casos, las inasistencias también se producen los viernes.

Según su testimonio, detrás de algunas de esas situaciones habría consumo excesivo de alcohol y otras sustancias durante los días de descanso. En una obra, la ausencia de personal no es un detalle menor. Puede alterar los tiempos previstos, obligar a reorganizar cuadrillas y sumar dificultades a una actividad que necesita continuidad, responsabilidad y cumplimiento de horarios.

La preocupación también aparece entre productores tabacaleros. Algunos aseguran que contratan jóvenes que trabajan durante unos pocos días y después dejan de presentarse. En sus relatos, el consumo de sustancias aparece como una posible explicación de ciertas ausencias y de la imposibilidad de sostener el empleo.

“Antes buscábamos jóvenes para trabajar. Hoy buscamos gente grande por su responsabilidad”, es la síntesis de una preocupación que expresan algunos contratistas consultados. La comparación revela un cambio en sus criterios de contratación, aunque no permite concluir que la falta de compromiso sea una característica general de la juventud.

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