
En medio de la oscuridad, varias personas habrían irrumpido encapuchadas y portando cuchillos, palos y elementos de hierro. Una vez dentro, apartaron o redujeron a los trabajadores y fueron directamente contra uno de ellos. Los agresores le habrían exigido que entregara un teléfono celular. El trabajador respondió que ya no tenía el aparato y, de acuerdo con la hipótesis fiscal, comenzó entonces una brutal agresión.
Lo golpearon en distintas partes del cuerpo y lo atacaron con elementos punzocortantes. La violencia fue tal que la víctima terminó con lesiones en el rostro y la cabeza, un traumatismo ocular y heridas de arma blanca en el muslo y el abdomen. La puñalada abdominal fue la más grave, le provocó una perforación intestinal y obligó a someterlo a una intervención quirúrgica de urgencia. Posteriormente, los informes médicos determinaron que las heridas sufridas habían puesto en riesgo su vida.
A partir de aquella noche comenzó una investigación que reunió testimonios de trabajadores y vecinos de la zona, pericias de Criminalística e informes médicos. El trabajo permitió finalmente individualizar a uno de los presuntos participantes. El 29 de septiembre, investigadores de la Unidad UGAP del Cuerpo de Investigaciones Fiscales allanaron el domicilio del sospechoso. Allí fue detenido el hombre de 52 años y se secuestraron elementos considerados de interés para avanzar con la causa.
El fiscal penal Daniel Espilocín lo imputó como presunto coautor de tentativa de homicidio simple y solicitó que permaneciera detenido. Tras la audiencia, el juez Guillermo Pereyra hizo lugar al pedido y ordenó su prisión preventiva. Los investigadores buscan ahora identificar y detener a las demás personas que presuntamente participaron de aquella violenta irrupción en la obra de barrio Balaguer.
Valle de Lerma Hoy
