
Los vecinos aseguran que los reclamos se repiten desde hace años, tanto ante autoridades sanitarias como ante funcionarios y legisladores de la zona que “prometen y prometen”, pero la situación sigue sin una solución definitiva. Además del temor por la potabilidad del agua, los vecinos señalan los daños que provoca en calefones, lavarropas y otros electrodomésticos, lo que suma costos y preocupación en los hogares.
“No puede ser que cada vez que llueve pase lo mismo”, expresó un vecino que se comunicó con Valle de Lerma Hoy. La realidad es que, sumado al problema de las intensas lluvias que se han registrado este verano, la falta de infraestructura y planeación hacen que en pleno marzo de 2026, el reclamo continúe y el llamado “pedacito de cielo escondido” vuelva a enfrentarse a una problemática que parece repetirse sin respuestas concretas.
Valle de Lerma Hoy
