
Cada noche desfilaron más de 15 agrupaciones, mostrando talento, ritmo y color. Las comparsas, murgas y bailarines sostuvieron viva la tradición popular y así el Corso de Flores volvió a consolidarse como un encuentro cultural y social. Así, la tradición carnavalera continúa transmitiéndose de generación en generación.
Valle de Lerma Hoy
