Pagó $20 mil, reclamó $250 mil: La doble vara de un padre ausente y la justicia que mira a otro lado

En Rosario de Lerma y en tantos otros lugares, se repite la misma historia: madres que crían solas y padres que creen que cumplir es pasar una cuota mínima, cuando la pasan, y desaparecer.

El relato de una madre de Rosario de Lerma expuso una situación en redes sociales que habla por sí sola: un hombre (el padre) que pasa apenas 20 mil pesos por mes, que no llama a su hijo en su cumpleaños ni le pide perdón por su ausencia, pero que sí reacciona de inmediato cuando, por error, le transfiere 250 mil pesos.

Ahí apareció. No como padre. No como responsable. Apareció como deudor desesperado. Llamó, insistió, reclamó. No por años de abandono. No por el daño emocional. Solo por recuperar su dinero. Y del otro lado, un hijo educado en valores, que devolvió lo que no le correspondía, mostrando una madurez que su propio padre nunca tuvo.

Esta historia no es un hecho aislado. Es el reflejo de un sistema que permite que muchos hombres incumplan sin consecuencias. Pagan lo mínimo, cuando quieren, y siguen su vida sin rendir cuentas.

La ley los obliga. Pero la Justicia no los aprieta. No controla, no sanciona, no actúa con firmeza. Así, el incumplimiento se vuelve costumbre y la irresponsabilidad sale barata. Porque no se trata solo de plata. La ausencia también lastima. Daña emocionalmente, vulnera derechos y deja marcas en los hijos que nadie repara.

Mientras tanto, las madres sostienen todo: la casa, la crianza, las explicaciones y el dolor. Hacen lo imposible para que no falte nada, mientras otros eligen borrarse sin consecuencias. Un sistema que no castiga al que abandona, termina castigando al que se queda. La paternidad no es opcional. Es una obligación legal y moral. Y la Justicia debería empezar a recordarlo con hechos, no con papeles.

Valle de Lerma Hoy

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