
La procesión avanzó desde la Catedral hasta el Monumento 20 de Febrero, donde se celebró la ceremonia central presidida por el arzobispo Mario Cargnello. Allí, monseñor Cargnello llamó a confiar en Jesús en un mundo “marcado por las guerras y los desencuentros, por promesas incumplidas y por frustraciones reiteradas, por amores ofrecidos y al poco tiempo quitados. Tengamos claro lo siguiente: hoy más que nunca debemos afirmar nuestra esperanza”.
Expresó: “Un nuevo tiempo es tarea de cada uno de nosotros, de cada una de nuestras familias, la de sembrar surcos de paz” y convocó a apostar “por educar a nuestros niños y jóvenes enseñándoles a establecer vínculos de respeto y de paz con sus semejantes, previniéndolos contra la esclavitud del alcohol y de la droga que los somete a los mercaderes de la muerte”.

Cuando se dirigió a los jóvenes, expresó: “Ustedes han sido y siguen siendo los protagonistas de este año de la esperanza, son los grandes protagonistas de este año santo. No lo dejen pasar. Vivanlo. No nos acostumbremos a la violencia callejera a ver que nuestras calles se pueblan de jóvenes que mendigan la vida”.
En un llamado a la paz y unidad, Monseñor Cargnello le dijo a la dirigencia política: “Basta de insultos. Nuestro pueblo merece ver que nuestros dirigentes se respetan. Lo necesitamos. Que el pacto que celebraremos convierta cada 15 de septiembre en el comienzo de una nueva oportunidad; celebrémoslo para gloria de Dios con el corazón lleno de la confianza al saber que Él está con nosotros. Nos confiamos a la protección de Nuestra Señora, la Virgen del Milagro”. Así el pueblo, una vez más, selló con lágrimas, esperanza y amor eterno su promesa con el Señor y la Virgen del Milagro.
Valle de Lerma Hoy
