
“Los argentinos están eligiendo vacacionar en otros destinos como Brasil o países vecinos. Y si Salta capital no llena su capacidad de alojamiento, para el interior se vuelve todo cuesta arriba”, explicó Muratore. Según detalló, el fenómeno afecta a toda la provincia y responde a múltiples factores: la cercanía geográfica con fronteras internacionales, la inflación local que desalienta al turismo extranjero, y los cambios en los hábitos de viaje. Hoy el turista argentino busca precios sobre reservas anticipadas, viaja sin planificación y decide sobre la marcha.
“Lo que antes era una semana llena de familias, ahora se transformó en una estadía corta de parejas. Los chicos ya no quieren viajar a lugares sin conectividad, y eso también nos obliga a repensar qué tipo de turismo queremos atraer”, agregó. Desde el municipio moldeño, mantienen reuniones con la Cámara de Turismo para diseñar medidas que eviten cierres de emprendimientos y pérdida de fuentes laborales.
Aún hay esperanzas de un leve repunte con el inicio de las vacaciones en Buenos Aires, pero el panorama es incierto. “Sabemos que una vez que pase julio, se puede empezar a trabajar mejor con el turismo regional y local en agosto, cuando vuelva el calor. Pero este invierno ya no lo recuperamos”, contó Muratore. “El turismo cambió, y tenemos que cambiar con él si queremos sobrevivir”, concluyó.
Valle de Lerma Hoy
