
La problemática no es nueva. Desde hace más de una década y media, distintos informes, estudios y advertencias de organismos ambientales vienen señalando el impacto que generan los efluentes urbanos, industriales y cloacales que llegan a los cursos de agua que desembocan en el embalse. Entre ellos se encuentran los ríos Arenales, Rosario, Arias, La Viña, Peñas Blancas y otros afluentes que integran la cuenca.
Especialistas han advertido en reiteradas oportunidades que gran parte de la contaminación tiene origen en descargas de aguas residuales insuficientemente tratadas o directamente vertidas a los cauces naturales. Estos contaminantes son arrastrados aguas abajo hasta llegar al Cabra Corral, donde terminan acumulándose junto a residuos sólidos y materia orgánica. La situación es crítica. ¿Qué futuro le espera al principal espejo de agua de la provincia si no se avanza en soluciones integrales y sostenidas?
Valle de Lerma Hoy
