La última ayuda: La mujer que aparece en las horas finales de la fuga

El silencio humilde, y también cómplice, de algunos lugareños sostuvo durante días la fuga de Daniel Orlando Serapio. En esos parajes aislados, hablar puede pasar factura, y el prófugo nunca tomó verdadera distancia: siempre estuvo cerca, moviéndose casi delante de investigadores y gendarmes.

Pero en las últimas horas de escape aparece una figura clave. Una mujer. Según reconstruyen los pesquisas, fue ella quien le brindó la última ayuda el martes, cuando el cerco policial ya comenzaba a cerrarse tras el reclamo visceral de familiares sobre la ruta nacional 51, que terminó por acelerar los rastrillajes.

Hasta entonces, Serapio había sobrevivido gracias a una cadena de apoyos silenciosos: familiares, conocidos y algunos pobladores que evitaron dar datos precisos, ya fuera por temor o por la influencia que el ferroviario mantenía en la zona. Después de esa asistencia final, algo cambió. La ayuda se cortó, el escape se volvió imposible y el acusado quedó abatido, sin recursos ni refugio. Esperaba un auxilio más que nunca llegó.

Quién fue esa mujer, qué vínculo tenía con el prófugo y por qué decidió ayudarlo son ahora preguntas centrales para la investigación. Los investigadores creen que allí puede estar la pieza que falta para entender cómo logró permanecer oculto tantos días… a pocos metros de todos.

Valle de Lerma Hoy

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