
El conflicto se remonta a septiembre del año pasado, cuando el municipio elevó notas formales a la Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia advirtiendo que la modificación de la alcantarilla ferroviaria estaba alterando el sistema de desagües pluviales. En ese sector existían originalmente dos caños de 1,8 metros de diámetro que permitían canalizar el caudal del río y amortiguar el impacto en temporada estival.


Sin embargo, tras la intervención, la estructura fue reemplazada por una sección rectangular de 5,61 metros cuadrados. Según explicó el Coordinador de Gabinete Municipal, Emanuel Martínez, esta modificación no solo cambió la fisonomía hidráulica del lugar sino que aceleró la velocidad del agua, eliminando el efecto de contención que brindaban los caños anteriores.
El resultado fue inmediato con las últimas lluvias: el caudal creció, no encontró freno ni distribución hacia los canales laterales y terminó descargando con fuerza hacia el sector norte del municipio, afectando especialmente a Los Álamos, una zona densamente poblada y consolidada urbanísticamente.
El desarenador intervenido recibe además el agua del Canal Oeste de Cerrillos, los escurrimientos provenientes de la Ruta 23 —desde Rosario de Lerma y La Merced— y los aportes que bajan desde La Silleta. Con la nueva configuración, ese volumen ya no logra ser contenido ni distribuido, sino que corre con mayor velocidad y termina desbordando.
Mientras tanto, cuadrillas municipales trabajan en la asistencia a los damnificados, en medio de un escenario que vuelve a poner en debate la falta de planificación de obras de infraestructura y su impacto en comunidades ya establecidas cómo Los Álamos.
Valle de Lerma Hoy
