
“Yo cobro la mínima y mi señora tiene una pensión. Si pago eso, no tenemos para vivir”, expresó al relatar su situación económica. Desde EDESA le informaron que el consumo elevado podría deberse a una supuesta fuga o a una conexión irregular, algo que el jubilado niega rotundamente.
Según explicó, en su casa solo poseen una heladera —donde conservan la insulina de su esposa insulinodependiente— y artefactos básicos. Ante la falta de respuestas, realizó reiterados reclamos mientras la deuda continuaba creciendo con intereses.
Incluso relató que el servicio fue cortado y permaneció sin luz desde el 16 de diciembre, aunque posteriormente siguió recibiendo facturas, incluso una por 250 mil pesos. Un electricista particular revisó la instalación y confirmó que se encuentra en condiciones normales, sin irregularidades visibles.
En los últimos días, la empresa dispuso un plan de pago en cuotas, exigiendo un desembolso inicial cercano a los 80 mil pesos. Como posible explicación, Pachelo detectó inconsistencias en la facturación: las boletas llegan a otro domicilio de su propiedad, mientras que el consumo figura en su vivienda actual, en la zona rural conocida como Arizona.
Tras la reconexión del servicio, el propio vecino decidió bajar la llave del medidor para controlar personalmente el consumo. Con ingresos mínimos y sin respuestas claras, ahora analiza recurrir a Defensa del Consumidor y a asesoramiento legal. “Solo quiero que revisen bien y me cobren lo que corresponde”, concluyó.
Valle de Lerma Hoy
