Río Rosario, al límite: Una cuenca sin control y una obra millonaria que no respondió

Las lluvias vuelven a poner en jaque al Valle de Lerma y reactivan una alarma que nunca terminó de apagarse. El río Rosario, con su cuenca alta sin monitoreo efectivo y con obras que no cumplieron su objetivo, avanza peligrosamente sobre las zonas pobladas de Rosario de Lerma y La Merced. Lo ocurrido el miércoles pasado, cuando cayeron más de 100 milímetros en apenas 45 minutos, dejó en evidencia que el sistema de contención falló.

El problema no nace en las ciudades inundadas. Comienza en las zonas altas, en la Quebrada del Toro y áreas serranas de Campo Quijano, donde las lluvias alimentan al río Toro, que luego se transforma en el río Rosario y más adelante en La Florida. A este caudal se suman arroyos secundarios y el río Corralito, formando un sistema que desciende sin controles permanentes, sin alertas tempranas y sin seguimiento estatal visible.

El miércoles bastó el desvío de un solo brazo del río, modificado por viejos descartes de áridos y alteraciones del cauce, para que el agua ingresara a barrios de Rosario de Lerma. En la zona de Islas Malvinas, donde confluyen el río Rosario y el Corralito, el caudal avanzó, retrocedió y volvió a irrumpir con fuerza, anegando calles, aislando barrios y provocando pérdidas materiales de magnitud.

La falta de controles es evidente. No hay monitoreo en tiempo real, no hay sanciones a quienes modifican cursos de agua ni intervención sobre descartes que actúan como diques improvisados. A esto se suma el fracaso del canal de CEOSA, una obra presentada como solución estructural durante gestiones anteriores, que terminó colapsando. Según técnicos y vecinos, lejos de mitigar el riesgo, generó nuevos puntos de conflicto hidráulico, y solo un canal alternativo municipal evitó un desastre mayor.

Lo que ocurre no es una tragedia natural inevitable. Es una falla institucional sostenida en el tiempo. El Valle de Lerma es una región estudiada y diagnosticada: se sabe por dónde baja el agua y dónde están las zonas de riesgo. Si las lluvias continúan, el río volverá a buscar su cauce histórico. La diferencia entre una crecida controlada y una inundación devastadora no está en el clima, sino en las decisiones políticas que, una vez más, llegan tarde.

Valle de Lerma Hoy

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