
El pequeño automóvil fue arrastrado varios metros por la fuerza del agua, quedando a merced de la corriente. Esto fue advertido por un grupo de personas que se resguardaban de la tormenta en las inmediaciones del Gauchito Gil, quienes notaron que dentro del vehículo viajaba una familia.
Por razones casi milagrosas, el auto quedó enganchado en un punto del terreno, evitando que fuera llevado por completo. De inmediato, la solidaridad salteña salió a flote, reaccionaron con rapidez, con sogas y elementos para intentar el rescate.
Los ocupantes, con el agua ingresando al habitáculo, debieron romper la luneta trasera para poder salir. El vehículo se encontraba sumergido de trompa, lo que impedía abrir las puertas.
Con ayuda de los vecinos, la familia logró salir del auto y ponerse a salvo. Con esto quedó aún más claro el enorme peligro que representan las alcantarillas colapsadas durante lluvias intensas y en líneas generales el peligro en el que se ha convertido la Ruta Nacional 68.
Valle de Lerma Hoy
