La Merced: Una década de parches, un puente “móvil”, inundaciones y abandono

Hace más de diez años, ante la falta total de obras estructurales, se instaló en La Merced un puente peatonal móvil como solución de emergencia para que los vecinos pudieran cruzar calles completamente anegadas. El paso del tiempo dejó en evidencia lo que muchos advertían desde el inicio: el puente fue apenas un parche. Hoy, una década después, sigue siendo la única alternativa para comunicar a los vecinos de un lado y otro del pueblo cuando el agua avanza.

Las calles San Martín y Maipú continúan colmatadas por el agua que desciende desde la zona oeste, particularmente desde el camino a Los Vallistos y el camino Berruezo. La situación se agrava por la inexistencia de desagües pluviales, canales de drenaje destruidos o directamente desaparecidos tras obras mal ejecutadas de un acueducto que nunca funcionó como debía.

A este escenario se suma la falta de mantenimiento de los canales del Consorcio Río Toro y los desvíos de agua provenientes de fincas cercanas, que descargan sin ningún tipo de control sobre el casco urbano. Incluso en días sin lluvias, el agua continúa corriendo por la calle San Martín, dejando al descubierto que el problema no es únicamente climático, sino estructural y político.

El concejal Enrique Torres recordó que el puente móvil fue construido durante la gestión del exintendente Pérez como paso peatonal provisorio. Sin embargo, ante la ausencia de soluciones reales, hoy es utilizado también por motocicletas, pese a no estar diseñado para soportar peso, generando preocupación entre los vecinos por el riesgo que implica.

Si bien se construyó una represa de contención, la obra resultó claramente insuficiente y terminó rebalsando. Estaba previsto construir entre nueve y once represas, pero solo se ejecutó una. El resto quedó en anuncios y promesas que nunca se concretaron.

Mientras tanto, los organismos responsables siguen sin dar respuestas. Recursos Hídricos no ejerce control ni aplica sanciones, el Consorcio Río Toro acumula reclamos sin soluciones y el municipio solo actúa con medidas paliativas. El puente móvil, que debería haber sido una solución transitoria, se transformó en el símbolo del abandono estatal.

Diez años después, La Merced sigue inundándose. No por una fatalidad inevitable, sino por la falta de planificación, obras inconclusas y una cadena de responsabilidades que nadie asume. Los vecinos no piden privilegios: exigen una solución definitiva para un problema que ya lleva demasiado tiempo.

Valle de Lerma Hoy

Nuestro Canal en YouTube