
En el banquillo están Michele Jesús Suárez, de 27 años, hijo de una de las víctimas y sobrino de la otra, acusado de homicidio calificado por el vínculo, criminis causa y por alevosía; y José María Enrique Chávez Herrera, de 24 años, imputado por doble homicidio calificado criminis causa y por alevosía.
Uno de los testigos clave, sobrino nieto de las víctimas, relató que los hermanos Suárez llevaban una vida tranquila, sin conflictos conocidos, viviendo de sus jubilaciones y del arriendo de la finca. Ambos tenían problemas de salud, uno se movilizaba en silla de ruedas y el otro padecía ceguera avanzada.
El testigo contó que se enteró del hecho cuando la Policía encontró abandonado el auto de su tío Néstor en El Carril. Al llegar a la finca junto a los uniformados, encontraron las tranqueras abiertas y la vivienda a oscuras. Tras ingresar por una puerta lateral, hallaron el cuerpo de Roberto ensangrentado en el comedor y, más tarde, el de Néstor en el lavadero.
Según su relato, el imputado le prometía “hasta un millón de pesos”, asegurándole que tenía “todo planificado para no dejar rastros”. Le explicó que el plan consistía en golpear a una persona y luego abrir una caja fuerte “del tamaño de un ropero” donde habría dinero y joyas. El testigo rechazó la propuesta y llegó a aconsejarle que abandonara la idea. Sus dichos quedaron respaldados por mensajes de texto y audios incorporados como prueba.

Otro especialista que declaró fue un licenciado en criminalística, quien detalló el hallazgo de llaves y vajilla quemada en distintos puntos de Coronel Moldes y en barrio La Colina. Los peritajes confirmaron que una de las llaves correspondía a una galería de la finca y otra al compartimiento de la caja fuerte de los hermanos Suárez. La audiencia de debate seguirá hasta el 17 de noviembre, con nuevas declaraciones y presentación de pruebas que buscan reconstruir uno de los crímenes más atroces del Valle de Lerma.
Valle de Lerma Hoy
