Cargnello: “El Milagro nos enseña a apostar a la fraternidad y no a la confrontación”

Faltan solo ocho días para que la provincia viva uno de los momentos más profundos de su fe, la procesión del Señor y la Virgen del Milagro. En este tiempo de preparación, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, compartió reflexiones con Valle de Lerma Hoy que invitan a la esperanza, la fraternidad y la unión de un pueblo entero alrededor de su tradición más sagrada.

“El Milagro moviliza a diferentes personas de todas las edades, clases sociales y lugares de la provincia. Se crea un clima, un espíritu que permite experimentar lo que significa sentir el Milagro, y eso es gracia de Dios”, expresó el arzobispo, destacando la generosidad del pueblo salteño, especialmente de quienes reciben a los peregrinos que llegan desde las zonas más alejadas.

Cargnello recordó que esta experiencia de fe comienza mucho antes de septiembre: “El Milagro empieza en julio, pero quienes lo preparan comienzan a trabajar desde mayo. Es un testimonio de fraternidad, porque no solo moviliza al peregrino, sino también a aquel que lo recibe. Eso también es gracia de Dios”.

En su mensaje, el arzobispo hizo hincapié en la necesidad de superar las divisiones sociales y políticas que hieren a la sociedad: “No podemos minimizar ese clima de grieta, que ya no es grieta sino herida. Y estas cosas, como el Milagro, sanan las heridas. Es mejor apostar a la comunión, a la fraternidad y a la colaboración que a la confrontación permanente y al insulto que nos degrada. El Milagro nos recuerda que todavía es posible vivir en respeto y unidad”.

El marco de este año, que la Iglesia universal vive como el Año de la Esperanza, pone especial énfasis en los jóvenes. Cargnello destacó su protagonismo: “Los jóvenes son los grandes protagonistas porque viven la esperanza a flor de piel. El Milagro, que es un encuentro con Jesús, debe ser también una provocación a confiar en que si seguimos su senda y el amor al Padre y a los hermanos, podemos construir un mundo mucho mejor”.

A pocos días de la procesión, las calles de Salta ya se llenan de peregrinos, voluntarios y familias que preparan con devoción el acto central del 15 de septiembre. La ciudad y la provincia entera se convierten en escenario de una de las manifestaciones de fe más grandes del país, que este año, más que nunca, se siente como un llamado a la esperanza y a la fraternidad.

Valle de Lerma Hoy

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