
“Mensualmente, cada club invierte entre 4 y 5 millones de pesos en su funcionamiento, y algunos incluso más. Esto incluye el pago a jugadores, árbitros, seguros, alquiler de transporte y, sobre todo, los adicionales de policía que significan un gasto millonario”, detalló Barbosa en diálogo con este medio. A pesar del esfuerzo, los ingresos por socios son mínimos y no alcanzan a cubrir ni una fracción de los costos. En muchos casos, los cuerpos técnicos trabajan ad honorem, mientras que otros clubes deben destinar hasta 34 millones de pesos anuales para sostener salarios.
Uno de los mayores gastos que enfrentan los clubes son los adicionales policiales y la logística de traslado, especialmente en divisiones inferiores, donde cada salida significa entre $150.000 y $160.000 en alquiler de transporte. “La gente a veces no lo ve o no lo cree, pero detrás de cada partido hay un gasto enorme que los clubes asumen casi en soledad”, remarcó Barbosa. El contraste es fuerte, mientras las tribunas se llenan de pasión, los dirigentes se debaten a diario entre el amor por el deporte y una economía que los deja al borde del ahogo.
Valle de Lerma Hoy
