
El monóxido no tiene olor, color ni sabor, y una exposición prolongada puede provocar mareos, vómitos, pérdida de conocimiento e incluso la muerte. Recomendaciones clave:
Ventilar los ambientes al menos 10 minutos por hora, incluso con frío.
No dormir con braseros o estufas a leña encendidos.
Verificar que las llamas de las cocinas y estufas sean siempre azules.
Evitar sellar completamente los espacios; el aire debe circular.
Hacer revisar los artefactos por gasistas matriculados.
Los síntomas suelen confundirse con otras enfermedades comunes y su detección tardía puede costar vidas. Por eso, hay que estar atento ante: dolor de cabeza, mareos, náuseas o vómitos, somnolencia, debilidad y/o pérdida de conocimiento. Ante síntomas, salí al aire libre, ventila el lugar y consultá al centro de salud más cercano.
Valle de Lerma Hoy
