¿Qué ocurrió con María Romero? ¿Por qué nadie ha logrado encontrarla? Las preguntas se multiplican mientras la angustia crece en La Silleta, donde cada rincón parece esconder un secreto que aún no ha sido revelado.
Han pasado dos semanas desde que se le vio por última vez, y cada día que transcurre sin respuestas aviva la incertidumbre. María, una docente jubilada de 64 años, parecía desvanecida sin dejar rastro. Su última imagen conocida la muestra con una campera negra de manchas cuadradas rosadas, una vestimenta que nadie ha vuelto a ver desde entonces.
La búsqueda, que se ha extendido por caminos rurales, fincas y cauces de agua, mantiene en vilo a sus familiares y a los equipos que trabajan incansablemente en el operativo. Ahora la exploración en el río Arenales, a la altura del puente del Paraguay, tuvo que ser suspendida. Sin embargo, las patrullas volverán a rastrear la zona con la esperanza de hallar una pista que ayude a esclarecer su paradero.
El fiscal penal de Rosario de Lerma, Daniel Alejandro Escalante, supervisa cada paso de la investigación, que involucra a efectivos policiales del Sector 5, comisaría 7, Sub Comisaría San Antonio, DPLS, la División BPPDYE y la División Canes de la Policía de la Provincia. También se han sumado bomberos, equipos de combate y personal municipal, formando un despliegue sin precedentes.
María no tenía costumbre de salir sola. Sus familiares aseguran que no llevaba pertenencias, salvo su medicación, lo que hace aún más desconcertante su desaparición. Testigos han asegurado haberla visto en distintos puntos, pero ninguna pista ha llevado a su paradero. Se han revisado hospitales, rutas y hasta el más recóndito sendero de la región. Y, aun así, el silencio persiste.
Valle de Lerma Hoy