
Lo triste es que los sospechosos son conocidos en la zona y frecuentemente piden comida en la misma casa de comidas que intentaron robar. Héctor Ramos, dueño del negocio, expresó su dolor y decepción al reconocer a los jóvenes en las imágenes. “Me duele más porque esos chicos siempre me vienen a pedir algo de comer y yo les doy de comer todos los días y así me pagan”, comentó Ramos.
Valle de Lerma Hoy
